La moderna hortofruticultura, tanto europea como internacional, se caracteriza por muchos elementos innovadores en relación con la del pasado reciente. Exigida por nuevas demandas ligadas sobre todo a garantías en materia de Seguridad Alimentaria e Higiene de los Alimentos, así como a la aplicación de técnicas de bajo impacto ambiental y seguras para los productores y los consumidores, las técnicas de cultivo, de manipulación y de transformación de los productos hortofrutícolas tienen que llevarse a cabo de tal modo que cumplan a lo largo de toda la cadena productiva, desde el campo hasta el consumidor, con los requisitos mencionados. Las fases de producción, manipulación y transformación han de responder a códigos de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), como la Producción Integrada. Están basadas en procesos tecnológicos específicos para cada una de las fases del proceso, especialmente durante la producción, con límites de aplicación y umbrales de referencia específicos sobre todo en la gestión del suelo y de la planta, la defensa fitosanitaria y el control de las malas hierbas, la fertilización, el riego, los sistemas de recolección y la gestión de la poscosecha del producto.
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