La tarea de probar la existencia de una escuela cubana documental tropieza con la propia constitución elusiva de su referente. ¿Puede hablarse de un solo tipo de documental dentro de la circunstancia del cine cubano de los orígenes del ICAIC? Paralelo al uso fundamental del documental cubano posrevolucionario en torno a la gestión de la ideología dominante, corre una tendencia hacia al documental reflexivo, ejemplificada sobre todo en el cine de Nicolás Guillén Landrián (1938-2003), cuya obra desactiva la creencia férrea en las evidencias materiales como expresiones confiables de la realidad moral, del universo subjetivo. Esa línea sinuosa al interior de la producción de los 60 encuentra su continuidad en un grupo de documentales recientes.
In trying to prove the existence of a consolidated school of thought regarding Cuban documentaries, we run up against the elusive nature of a concrete point of reference. Was there one and only one type of documentary in Cuban film after the ICAIC was established? Along with the widespread, post-revolutionary documentary that reflected the dominant ideology, we find a parallel trend in the introspective documentaries of Nicolás Guillén Landrián (1938-2003). His films critique the notion that such things as subjective experience or moral reality can be faithfully expressed through material means. We find that this reflexive film style is showing up in recent documentary films in Cuba.
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