Las reacciones sociales son capaces de hacer que la marca más asentada en el mercado se tambalee. Para evitar el fracaso, las empresas deben saber escuchar a los consumidores y ser conscientes de que no será aceptada cualquier práctica de negocio. Hay que respetar siempre unos mínimos; lo complicado es saber exactamente cuáles son.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados