El artículo reflexiona sobre una posible hoja de ruta a seguir en el proceso de transformación de las FAS españolas. Este proceso ha de responder al cambio de misiones que la reciente ley de defensa nacional de 2005 introduce en las ya tradicionales que las FAS españolas tenían encomendadas.
La cooperación con las fuerzas policiales en materia contra-terrorista, contra la inmigración ilegal o contra el crimen organizado, y la clara determinación de cooperar en el sostenimiento de la seguridad en áreas desestabilizadas deberán influir definitivamente las capacidades, los procedimientos y las mentalidades. Pero ¿hasta dónde? No debemos olvidar que España necesita de una capacidad de disuasión por represalia creíble ya que tiene una probabilidad mayor que otros de sus socios europeos, de enfrentarse a un conflicto convencional.
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