Los Servicios Sociales de Sant Boi, pidieron al GEDE la aplicación, en un grupo de mujeres inmigrantes magrebís, del programa de actividad física para mujeres adultas: "Surt, mou-te". Después de un año de intervención, las características específicas de dicho grupo provocaron la necesidad de crear un nuevo programa de actividad física aplicado a este colectivo de mujeres Desde hace dos años, el GEDE (Grup d'Estudi Dona i Esport) del INEFC de Barcelona, desarrolla actividades físicas dirigidas a mujeres adultas inmigrantes magrebís de la ciudad de Sant Boi (Baix Llobregat). Lo que empezó siendo la aplicación del programa "Surt, mou-te!" ("¡Sal, muévete!"), se ha convertido, con el paso del tiempo, en un reto, debido a las necesidades del grupo de mujeres, las cuales necesitaban un programa de actividad física específico para ellas. En la primavera de 2000, los Servicios Sociales del Ajuntament de Sant Boi creyeron necesario incluir la actividad física como una herramienta de integración social, mediante la cual las mujeres magrebís inmigrantes de la ciudad conseguirían, por un lado, los beneficios asociados a una práctica física regular y, por otro, la propia socialización (relacionarse con otras mujeres, conseguir un espacio de vivencias propio, etc.). Con este objetivo, los Servicios Sociales se pusieron en contacto con el GEDE puesto que conocían la existencia del programa "Surt, mou-te!" (dirigido a mujeres adultas, mayores de 35 años). Su idea era aplicar dicho programa en el colectivo de mujeres inmigrantes. Y así empezó nuestra aventura. El programa se inició con muchas ganas y teniendo la fe ciega que era el programa de actividad física más adecuado para ellas. Pese a que el programa está realizado teniendo en cuenta una población y una cultura específica (mujeres adultas, con poca o nula historia motriz previa, etc.), las características que presentaba este grupo de mujeres eran muy similares y por esta razón pensamos que lo que importaba no era en qué población se había pensado al hacer el programa, sino en las propias características de las mujeres. Por ese mismo motivo, pusimos en marcha el programa. Tardamos unas cuantas sesiones en darnos cuenta que no funcionaba como esperábamos ya que, pensando que lo hacíamos bien, no se nos ocurrió pensar que, quizás, no era eso ni lo que esperaban ni lo que querían. Así pues, un día decidimos preguntarles qué les parecían las clases y la sorpresa fue nuestra al descubrir que no les gustaban en su totalidad...
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