Introducción y objetivos. Describir nuestra experiencia e identificar factores de riesgo de mortalidad hospitalaria.
Métodos. Entre octubre de 1991 y junio de 2005 intervinimos a 42 niños con la técnica de Norwood. Los 30 primeros recibieron una fístula de Blalock-Taussig (grupo 1) y los 12 restantes, un conducto entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar (grupo 2). Se analizaron los factores anatómicos y de la técnica con respecto a la mortalidad. Se recogieron variables del postoperatorio, incluidas la presión arterial, la saturación arterial y venosa de oxígeno, el pH arterial, la pCO2 venosa, la relación PaO2/FiO2, la extracción tisular de oxígeno y el espacio muerto, para estudiar su asociación con la mortalidad.
Resultados. En total, 30 (71,4%) pacientes tenían atresia aórtica y mitral; 8 (19%) tenían atresia aórtica o mitral y 4 (9,5%) no tenían atresia. No hubo diferencias significativas en la mortalidad postoperatoria entre los grupos 1 y 2 (12/22 [54,5%] frente a 7/12 [58,3%]; p = 0,56). El único factor de riesgo de mortalidad hospitalaria fue un tiempo de circulación extracorpórea prolongado (p = 0,01), y el de mortalidad intraoperatoria, el cierre primario del esternón (p = 0,004). La pCO2 venosa, el espacio muerto pulmonar y la extracción tisular de oxígeno fueron superiores en los niños fallecidos, pero las diferencias no fueron significativas.
Conclusiones. El uso de un conducto entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar no mejoró la supervivencia postoperatoria. Un tiempo de circulación extracorpórea prolongado y el cierre primario del esternón se asociaron con un aumento de la mortalidad.
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