Todo empezó un día en el que estaba hasta las narices. Eran las cuatro de la tarde y Juan Antonio Pérez-Foncea (Der 89) se encontraba en su despacho de San Sebastián, atascado con un lío jurídico que le estaba agotando y cansando al mismo tiempo. Decidió entonces escribir algo para relajarse e improvisó un relato sobre un niño que lograba salvar a sus vecinos de una invasión gracias a unos poderes adquiridos de forma insospechada. Cuando diez días después releyó aquellas líneas, le gustaron, y siguió escribiendo. Nació así la saga de Iván de Aldénuri, que hoy suma tres títulos y 15000 ejemplares, que ha sido traducida al inglés y que incluso podría ser llevada al cine.
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