Las nuevas propuestas de Reforma educativa se basan en tres pilares fundamentales: el restablecimiento de la llamada «cultura del esfuerzo», el establecimiento de itinerarios educativos y el refuerzo de los figuras de autoridad. Este artículo analiza, desde una perspectiva psicopedagógico, los supuestos que subyacen a esa propuesta y sostiene que se trata en realidad de una vuelta a modelos y concepciones que han sido claramente superados por la investigación sobre el aprendizaje y la enseñanza, por lo que difícilmente van a suponer una mejora de la calidad educativa.
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