La vida, la obra y las circunstancias político y sociales que rodearon a Lucrecio han sido polémicas, no sólo para sus contemporáneos sino también para la critica filológica que llegó a sospechar una verdadera "conjura de silencio"). Esta conjetura se convirtió en un locus communis que sirvió para dramatizar no sólo la apartada vida del poeta sino también su poesfa y la doctrina epicúrea que se propone exponer. Parece una paradoja que quien proclama la doctrina del "primum{ .. .] horno morta/is (...] efríngeret ut arta / naturae primus portarum claustra cupiret"(I 65-71) y del que su "uiuida uis animi peruicit et extra / processit longe flammantia moenia mundi / atque omne immensum peragrauit mente animoque" (172-74) haya sido casi ignorado por sus coetáneos, más allá de la mentada carta de Cicerón a su hermano Quinto?
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados