Diógenes Laercio es el más importante de los doxógrafos; tanto que sus narraciones, buenas o malas, son la base de lo que en las clases y los manuales se dice acerca de los filósofos antiguos. Sus biografías a veces terminan con una pequeña poesía propia dedicada al filósofo de turno. Estos epigramas puede encontrarlos el lector de la Antología Palatina, pero nos ha parecido útil traducir y comentar algunos de ellos. Cuando contemplaba unos juegos gimnásticos, Zeus sol, arrebataste del estadio a Tales, hombre sabio. Te alabo porque te lo llevaste cerca: en verdad el anciano no podía ver los astros desde la tierra. I, 39. Antes explicaba Diógenes que mirando Tales un certamen atlético murió por calor, sed y debilidad, anciano como era. Hay algunas curiosidades en el poema...
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