La Iglesia primitiva prohibía la participación cristiana en la violencia y la guerra. Respecto a su relación con los poderes públicos -entonces el Imperio Romano- la postura del cristianismo primitivo evolucionó desde Rm 13 hasta Ap 17, según era la actitud del emperador de turno con los cristianos y con la fe cristiana. Con el advenimiento de la era constantiniona la cosa cambió. San Agustín (354-430) introdujo en el cristianismo la teoría de la guerra justa que luego asumió y perfeccionó Santo Tomás. En este punto los reformadores del siglo XVI no introdujeron cambio alguno. ¿Cómo evoluciona la tradición cristiana de la guerra justa y cuándo, se produce una modificación en el enfoque cristiano de la mismo? Esta es la pregunta a la que se propone responder el presente artículo y que no deja de ser de actua-lidad en los albores del siglo XXI. La tradición cristiana de la guerra
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