Nadie puede dudar de que la fe cristiana riene una dimensión social. Pero ¿qué exige de nosotros hoy esa deimension social? Para responder a esta pregunta se impone volver una y otra vez al testimonio de la vida y muerte de jesús, tal como nos lo transmiten los Evangelios. Y desde el Evangelio es preciso confrontar nuestras acciones, nuestras actitudes e incluso nuestras intenciones-las confesadas y las inconbfesables-. Esto es lo que se propone el autor del presente artículo y realiza con gran rigor y libertad de espíritu
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