En 1989 se halla en Génova un interesante documento en el cual el escultor A.M. Maragliano se compromete a ejecutar dos tallas de madera. Este descubrimiento viene a confirmar hasta qué punto el artista está dispuesto a respetar el encargo iconográfico estipulado en el contrato.
Hoy se sabe que las dos obras de arte han pertenecido a la iglesia de la Concepción en Santa Cruz de Tenerife desde 1722. Sin embargo, una de ellas, Santa Catalina de Alejandría, ha desaparecido.
E1 presente artículo intenta describir algunos aspectos de esta obra no muy conocida partiendo del contrato encontrado en Génova.
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