Pakistán se encuentra en un periodo de gran inestabilidad. El Presidente Musharraf tiene problemas con los grupos minoritarios, con el ejército y con los islamistas. Además, está siendo acosado por la Comunidad Internacional le que demanda reformas democráticas. Cuatro son sus principales desafíos: democratizar el país, reducir la pobreza, controlar el radicalismo islámico y mejorar sus relaciones con la India. Si estos retos no se consiguen en los próximos años, Pakistán puede convertirse en Rogue State.
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