Una de las mayores oportunidades para compañías que deseen mejorar su capacidad general de innovación y reducir los riesgos de mercado que suponen las innovaciones discontinuas, es integrar a sus clientes en el proceso de innovación. Cuanto antes se pueda integrar el conocimiento y la experiencia de un cliente al proceso, más puede centrarse la empresa en sus actividades de I+D para satisfacer las necesidades del cliente. La integración de los clientes en el proceso de I+D permite identificar las necesidades de los clientes, difundir la información a través de las áreas funcionales críticas de una compañía y traducir esta información en nue
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