¿Trisquele? Aspa de tres brazos, disco solar celta y motivo común en petroglifos prerromanos, arma arrojadiza a modo de bumerán, cruz de la trinidad cristiana y romana, ¿alegoría de las tres religiones...? Imagen de la nueva Celtiberia que está emergiendo 2000 años después.
El trisquele es ante todo un símbolo; una pista que remite a una realidad simbolizada; a algo a lo que no se puede acceder directamente y precisa una mediación, una pista que lo evoque y lo sugiera. Y la diferencia entre un símbolo y un signo es crucial. Un signo posee un significado inmediato y cerrado. El signo remite a un sonido, un valor, una nota; el símbolo por el contrario a una realidad abierta, compleja y sutil que se mantiene oculta y que nunca podrá aparecer obvia y física, sino sólo sutil y honda, reservada para quien la sepa buscar. El símbolo requiere hermenéutica, pensar, ser, meditar, indagar con la imaginatio vera que decía Henri Corbin; requiere imaginación certera, sentido oculto y certero; ambiguo, aunque profundo; inconcreto aunque absoluto. Ése y no otro camino es el que conduce a una verdad que sólo puede ser simbolizada... y el trisquele es el símbolo de esa nueva, eterna y doble Celtiberia que nos ocupa: una Celtiberia fenómeno, materia, sociedad, ecosistema, patrimonio; y otra Celtiberia numen, espíritu y alma de lugar.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados