Cuando han llegado los momentos difíciles las empresas se han olvidado de las iniciativas a favor del empleado. Sorprende la facilidad con que las inversiones realizadas en elevar la reputación y la imagen de las empresas como "el mejor lugar para trabajar" o para ser consideradas el "empleador preferido" se han, como mínimo, diluido. En un reciente estudio, Andersen ha evaluado el impacto que los anuncios de reestructuraciones y despidos han tenido en la reputación como empleador (Employer Brand) de la empresa, e incluso en la marca comercial de la empresa (Company Brand). Las conclusiones llevan a un concepto clave: el respeto al individuo. Si la empresa y sus gestores respetan a las personas, no será necesario insistir en que una selección lo más objetiva posible de los afectados, una adecuada e individualizada comunicación a los mismos sobre las razones y consecuencias de la medida, y un trato digno en las formas y en las alternativas, son los comportamientos adecuados.
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