Este artículo trata sobre cómo la imagen de la mujer en la pintura tradicional presenta un código de conducta y una realidad histórica. La mujer desnuda, en cuyo retrato tiene más importancia el cuerpo que la cabeza, la mujer pintada ofrecida como un paisaje, una comida o una presa, dificultará una relación de comunicación entre los sexos y encerrará a la mujer en un arquetipo denigrante. Por eso la primera respuesta de las mujeres pintoras ha sido siempre la búsqueda de su propia imagen en el autorretrato. Actualmente las mujeres artistas buscan nuevos símbolos con qué definir su identidad en oposición a los símbolos clásicos de la tradición pictórica.
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