Conciencia: Es la capacidad del individuo de darse cuenta, percatarse de sí mismo y del entorno. Su alteración es un aspecto clave por la repercusión que tiene en el resto de las funciones mentales. Cuantitativas: somnolencia, sopor, coma, hipervigilancia; y cualitativas: obnubilación, estrechamiento del campo de la conciencia, estupor. Conciencia del "Yo corporal": anosognosia, asomatognosia, miembro fantasma; conciencia del "Yo psiquico": autoscopia despersonalización, desrealización.
Atención: Con pipoprosexias, pseudoaprosexias e hiperprosexias.
Orientación: Espacio-temporal y autopsíquica.
Inteligencia: Y capacidad de abstracción.
Memoria: Con los diferentes tipos de amnesias corticales y diencefálicas, las paramnesias e hipermnensias, amnesias psicógenas y orgánicas.
Lenguaje: Manifiesta nuestro pensamiento, puede alterarse en la forma, el tono, la presión, la repetición, la cantidad y la invención de nuevas palabras (neologismos) Psicomotricidad. Valoración de los aspectos motrices en relación con los psicológicos, puede alterarse en forma de inquietud/agitación psicomotriz o inhibición, negativismo, manierismos y esterotipias conductuales, temblor, discinesias, distonías y tics.
Percepción: Con sus anomalías de intensidad (hipo e hiperestesia) o cualidad (alucinaciones, pseudoalucinaciones e ilusiones).
Afectividad y sus alteraciones: Hipertimia, hipotimia, anhedonia, disforia, labilidad emocional y estados de ansiedad.
Pensamiento: Con sus alteraciones del curso (tangencialidad, circunstancilidad, pararrespuestas, incoerencia, disgregación, enlentecimiento o aceleración, bloqueo, perseverancia...) o del contenido (pobreza, ideas sobrevaloradas, ideas delirantes más o menos sistematizadas en delirios de diferente temática, percepción delirante, memoria delirante, obsesiones, compulsiones y fobias...).
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