Es hora de hacer balance. Tras diez años como primer ministro británico, Tony Blair presentó su renuncia a la reina Isabel II hace unos días. El anuncio no ha pillado a nadie por sorpresa. De hecho, la retirada era algo que el propio Blair ya adelantó en septiembre del año pasado y, fiel a su estilo, ha cumplido con lo dicho. Además de las diferentes reformas llevadas a cabo por sus Gobiernos y de conseguir la pacificación en el Ulster, sus tres victorias electorales consecutivas, algo histórico dentro del partido laborista, garantizan su paso a la posteridad como uno de los mayores líderes británicos de todos los tiempos.
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