Durante décadas, la historia del rascacielos en Europa apenas trascendió las mesas de dibujo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, más de 700 arquitectos y urbanistas del Viejo Continente intentaron reproducir en sus ciudades los edificios que habían admirado en Nueva York o Chicago: hipnotizados por el sueño americano, hicieron propuestas sorprendentes y arriesgadas, pero sus iniciativas verticales no lograron atravesar la frontera del papel. Aquellos intentos frustrados fueron la prehistoria de un recorrido que ha terminado felizmente, aunque con muchos años de retraso y con protagonistas diferentes. Las ideas de los pioneros de entreguerras no fueron estériles: muchos de los rascacielos que hoy presiden el paisaje urbano de las capitales europeas tienen desarrollos que ellos ya habían adelantado.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados