Las linfadenopatías aparecen con relativa frecuencia en las consultas de atención primaria, y la actitud ante ellas nos puede generar ciertas dudas. Lo más importante es realizar una buena anamnesis y exploración físisca. Un bulto en una región ganglionar no siempre es una adenopatía. El error más frecuente y más grave es no palpar todas las regiones ganglionares, ya que la actitud es muy distinta según se trate de una linfadenopatía localizada o generalizada. La edad, el aspecto físico a la palpación, la localización y la anamnesis son los datos que nos indican la probabilidad de que una adenopatía sea o no maligna, y si tenemos que adoptar una actitud más o menos expectantes antes de biopsiarla. La mayoría se deben a procesos banales y duran no más de 15-20 días. En caso de persistir, las pruebas complementarias adecuadas para cada caso nos pueden conducir al diagnóstico.
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