Como hace poco recordara el Cardenal Roger Etchegaray, existe hoy un "renovado interés por un control internacional de la transferencia de armas, debido -en parte- a la existencia de una opinión pública más consciente". Es realmente así. De todas las cosas perversas que la tecnología es capaz de crear, las minas denominadas "anti- personales" han representado -y continúan representando- toda una verdadera pesadilla (respecto de la que -creemos- no se puede ser moralmente indiferente), que la comunidad internacional parece todavía incapaz de superar.
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