Los mapas rupestres, una de las expresiones del arte prehistórico, son muy poco conocidos aunque tengan una relevancia cualitativa considerable. Hasta ahora hay constancia de su dibujo en algunas cuevas de la España peninsular alejadas de la cornisa cantábrica, una circunstancia que solo se puede explicar por la falta de exploraciones sistemáticas en las que prime también la componente cartográfica. No obstante se presenta aquí uno de los ejemplos hallados en una de las grutas más señaladas de aquella región, la Cueva Tito Bustillo de Ribadesella (Asturias). El mapa fue descubierto en junio de 1968 por Jesús Manuel Fernández Malvárez, integrante del equipo que exploró detalladamente la cueva meses atrás. Todo parece indicar que se trata de una imagen cartográfica centrada en la ría de aquella villa. El hecho de que no se haya divulgado su aparición hasta este momento obedece a que ciertos círculos restringidos, con pocos elementos de juicio, suelen despreciar lo que ignoran. En todo caso, la genial intuición del descubridor y su prudente perseverancia han permitido finalmente que la comunidad cartográfica pueda tener noticias de un mapa prehistórico sobresaliente que puede encabezar la cronología de esa disciplina.
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