Antonio Millán-Puelles inicia un nuevo enfoque de la moral. Aunque no es el primero que utiliza el término ética realista, sí es el primero que ofrece una sólida justificación sobre el significado concreto de la expresión. El eje alrededor del cual construye su ética tiene dos elementos fundamentales. El primero es la libertad, por la que es posible que el hombre pueda fallar a su propia manera de ser, es decir, a su naturaleza, pero también la que permite que pueda llevar al más pleno desarrollo todas sus potencialidades. El segundo es la afirmación de la naturaleza humana como algo real y anterior que no nos damos a nosotros mismos, una realidad que está en la base de nuestro comportamiento y que es la que fundamenta el juicio por el cual podemos calificar una acción como "humana" o "inhumana".
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