Introducción. La «hipótesis de la reserva» postula que la educación proporciona una mayor tolerancia a los procesos patológicos cerebrales y en consecuencia la aparición de demencia requiere mayor pérdida cognitiva en sujetos más educados. Nuestro objetivo es evaluar en una extensa cohorte de sujetos la relación entre pérdida cognitiva y nivel educativo.
Métodos. Se evaluaron 755 sujetos procedentes del estudio GERMCIDE estudiados de forma prospectiva con un extenso protocolo clínico y neuropsicológico y seguidos durante 6 meses. El diagnóstico de deterioro cognitivo o demencia (criterios DSM-III-R) y su estadio se realizó de forma centralizada por un comité de expertos. La fluencia verbal estimada (FVe) a través de un modelo previamente validado fue el marcador de función premórbida; la pérdida cognitiva se definió como la diferencia entre la FVe y la fluencia verbal observada (FVo), bien de una forma absoluta (puntuaciones «z») o relativa (puntuaciones porcentuales «p»).
Resultados. Un ANOVA de dos factores mostró que el estadio clínico («z»: F=75,88; p<0,0001; «p»: F=126,56; p< 0,0001) y el nivel educativo («z»: F=83,51; p=0,0001; «p»: F=34,88; p=0,0001) están positivamente asociados con ambas estimaciones de la pérdida cognitiva.
Conclusiones. Nuestros datos confirman que la educación o algún otro factor relacionado determina la cantidad de pérdida cognitiva necesaria para la expresión clínica del proceso patológico y proporciona mayor tolerancia a este proceso.
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