El franciscanismo murciano sitúa su presencia en América desde el siglo XVI. Pero cuando se intensifica su acción evangelizadora es a partir de 1922 en América central hasta su momento culminante cual fue la elección de la vicaria de nuestra señora de Guadalupe en 1983. Esta aparece como la continuadora de las dos provincias observantes centroamericanas antes de su supresión, y de la custodia del santísimo nombre de Jesús, dependiente de la provincia franciscana de Cartagena, que queda en la actualidad en Centroamérica como fundación murciana al servicio del pueblo americano.
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