En Aen. 6.285 y 7.324 Virgilio pretende ilustrar lo desagradable del contenido mediante la utilización de efectos de sonido igualmente desagradables. Virgilio transgrede los preceptos estilísticos que condenan el uso de genitivos plurales que formen homoteleuton y la utilización de una misma sílaba con la que terminar una palabra y comenzar la siguiente. Este efecto se ve corroborado mediante el uso de ecthlipsis y por la frecuente aparición de letras que el oído grecorromano consideraba cacofónicas.
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