La enfermedad pulmonar está presente en la mayoría de los pacientes con esclerodermia y actualmente es la principal causa de mortalidad. Dos tipos de daño predominan en estos pacientes: la enfermedad pulmonar intersticial y la hipertensión arterial pulmonar. Las dos son difíciles de diagnosticar en forma temprana; sin embargo, la búsqueda intencionada de alteraciones pulmonares mediante el uso de herramientas diagnósticas, como pruebas inmunológicas, pruebas de función respiratoria, tomografía de alta resolución, lavado bronquioloalveolar, ecocardiografía, cateterismo cardíaco o biopsia pulmonar, ayuda a detectar el grado de afección y permite instituir un tratamiento específico del órgano. Los avances en el uso de inmunomoduladores, vasodilatadores y otros fármacos emergentes ofrecen nuevas expectativas a los enfermos con esclerosis sistémica progesiva
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