Mel Gibson demostró que existe una legión de espectadores ansiosos por devorar un cine 'con principios'... Aunque esté rodado en arameo, latín y hebreo. Y Hollywood ha decidido saciar a esta hambrienta audiencia, consciente, eso sí, que ni con esas cambiará su imagen en la América profunda: una Sodoma y Gomorra poblada de fanáticos ecologistas, marcianos medio comunistas que, cosas de la vida, tienen a Terminator como gobernador.
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