No fueron una secta los modernistas. No elaboraron un sistema. Por eso no se reconocieron en la Pascendi Dominici gregis y juzgaron injusta la hostilidad de quienes identificaron catolicismo y anti-modemismo. Se consideraron un grupo de amigos. Intercambiaban y discutían sus escritos y sus experiencias. En la historia del modemismo es muy importante su correspondencia. Lo entendieron así ellos mismos y guardaron las cartas escritas y recibidas. Hay que consultar, por tanto, las publicaciones que, desde los años setenta, han hecho los investigadores del Centro studi perla storia del modernismo, de la Universidad de Urbino.
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