Sin duda, la propia complejidad del concepto medio ambiente, resultante de una amplio abanico de problemas interrelacionados, lleva necesariamente a considerar de manera global cuestiones de muy diversa naturaleza. Las administraciones públicas de todo el mundo iniciaron respuestas sectorializadas a los problemas ambientales pero la misma inercia de los acontecimientos ha ido imponiendo, no sin lógicas reacciones, organizaciones cada vez mas integradas y dotadas técnicamente. La necesidad de intervenir en la degradación ambiental deriva inicialmente en la progresiva implantación del principio de integración de la dimensión ambiental en las políticas de desarrollo económico. Principio repetido en las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado en casi todos los foros internacionales, desde la Declaración de Estocolmo y muy claramente reflejado en el informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CMMAD) publicado en 1987.
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