Las lecturas poética y sociológica de Santiago 5,1-11 nos dicen que él no se conforma con el sistema social injusto vigente en su época sino que denuncia y condena sin atenuantes al grupo dominante responsable, propugnando un mundo de justicia, paz y vida plena. Pero cabría preguntarse aún si al despertar en sus comunidades una imaginación profética crítica fundada en una esperanza de justicia cuyo garante último es Dios, Santiago no querría animarlas a encarnar una ética "proactiva" que las llevase a ser "diferentes". Esa nueva identidad sería una alternativa viable de resistencia pacífica a la explotación del trabajo en un sistema socio-económico tan injusto y egoísta como muchos actuales
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