Durante el ejercicio la pérdida de agua corporal que se produce alcanza proporciones elevadas con respecto a los valores que tienen las personas sedentarias. Estas pérdidas están condicionadas por la intensidad del ejercicio, la temperatura y la humedad ambiente, sobre todo a través de la transpiración o el sudor (Santángelo Magrini & Cohen Grinvald., 1999). Una persona entrenada puede producir 30 gramos de sudor por minuto, y de 2-3 litros por hora durante el ejercicio intenso en situación de calor (González & Villa J., 2001). La ingesta de líquidos en forma de bebidas antes, durante y después del ejercicio constituye el modo más importante de reponer el agua perdida en la competición de los deportes de equipo. Las investigaciones han determinado que cantidad y con que frecuencia se debe realizar esta ingesta durante el periodo de competición para que sea lo más efectiva posible.
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