Proteccionismo, déficit público y alternancia política marcan este período. Los principios de la Restauración y el indudable crecimiento económico supusieron un paulatino aumento de cotizaciones y cambios que comenzó ya en el año 1875. El ciclo alcista se aceleró desde 1881 a consecuencia de la reordenación de la Deuda de Camacho. Es la época conocida como la ¿fiebre del oro¿. Posteriormente, la peseta abandonó el patrón oro y las cotizaciones transcurrieron de forma ligeramente creciente entre 1884 y 1898, año en que el final de las hostilidades en Cuba y la reforma de las finanzas públicas de Fernández Villaverde, propiciaron un nuevo tirón alcista en la Bolsa de Madrid.
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