Las malas hierbas compiten con el maíz por los nutrientes y el agua. El cultivo es, especialmente sensible a dicha competencia durante los primeros estadios de crecimiento: nascencia y emergencia.
Durante los últimos años, el control químico de las malas hierbas, ha evolucionado enormemente. La Atrazina, en sus diferentes combinaciones y usos, se ha impuesto por sus características técnicas (eficacia y residualidad) así como por su economía.
De esta manera, el uso actual de la Atrazina en el control de las malas hierbas en maíz es masivo.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados