Se ha evaluado que, como consecuencia del esfuerzo realizado por la industria papelera, se emplea hoy la mitad de agua que hace una década para producir una tonelada de papel. Dando un paso más en pos del ahorro de agua y la mejora del tratamiento de sus efluentes, el sector representado por ASPAPEL ha firmado recientemente con el Ministerio de Medio Ambiente un acuerdo voluntario sobre vertidos de aguas residuales, que persigue un ambicioso plan sectorial de uso eficiente del agua y reducción de vertidos.
1.Introducción Sin agua no es posible fabricar papel. La técnica de fabricación se basa precisamente en la propiedad natural que tienen las fibras de celulosa de unirse en medio acuoso, sin necesidad de adhesivos. En la máquina de papel, partiendo de fibra virgen o de papel usado, se obtiene una solución acuosa de fibras de celulosa en forma de lámina húmeda y a continuación se va eliminando el agua mediante gravedad, vacío, presión y secado térmico.
No es de extrañar, por lo tanto, que las plantas papeleras se ubiquen cerca de ríos, lagos... Las primitivas fábricas de papel eran de hecho molinos de agua, que aprovechaban este elemento para generar la energía necesaria para mover los mazos de refino y satinado, la primitiva maquinaria papelera. Hoy, las fábricas del sector siguen autogenerando en muchos casos la energía que necesitan para el proceso industrial, pero lo hacen en modernas centrales de cogeneración.
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