Se ve como cada día es más frecuente que las empresas busquen el apoyo de especialistas externos para la realización de determinadas actividades, capaces de realizarlas con mayor eficiencia. La gestión ambiental es una de ellas.
El medio ambiente constituye un factor estratégico de competitividad que debe ser tenido en cuenta a la hora de planificar actuaciones empresariales a corto, medio y largo plazo, y como tal factor estratégico debe estar integrado en la gestión global de la empresa. Ello supone la realización de un esfuerzo tecnológico continuo y de formación de los recursos humanos de las empresas para incorporar este elemento, a veces complejo y variable, desarrollando estrategias de prevención.
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