El arte del siglo xx fue terreno fértil para representaciones míticas de la capital mexicana, llegando incluso a manifestar una presunta destrucción apocalíptica.
En este contexto se ubica La ciudad, del pintor José Chávez Morado (1909-2002), óleo que sintetiza una elaborada crítica acerca de la desintegración de los poderes económico, político y religioso yuxtapuestos a los mitos del origen de la ciudad de México.
Este artículo explora los actos que desvanecieron tal obra en la historia del arte mexicano, a partir del concurso ¿La ciudad de México interpretada por sus pintores¿ a que convocó en 1949 el periódico capitalino Excélsior. La pintura de una mujer desnuda con tres pares de pechos que representaba a la ciudad de México fue soslayada; esto facilitó su ausencia en monografías del artista. Más tarde, La ciudad fue reproducida con este pie de foto: ¿destruido por su autor¿.
Sin embargo, La ciudad nunca fue destruida. La pintura resistió el olvido inicial y sobrevivió a su destrucción retórica posterior.
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