Los Reyes Magos, magnánimos, me regalaron una tarjeta de Amigo del Guggenheim. Por ella puedo asistir cuantas veces quiera a visitar ese museo que tenemos en Bilbao. Por ahora he usado de mi privilegio en cuatro ocasiones. La última vez, ayer, recorrí por segunda vez una exposición llamada ¿¡Rusia!¿, así, entre exclamaciones. En esta ocasión iba más a tiro hecho: quería repasar una serie de obras que llamaron mi atención la primera vez. La idea de fondo consistía en algo así como hacer una performance literaria de mi propio paseo por el edificio de Frank Gehry.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados