Pocos temas afectan tan directa y decisivamente a los niños y sus familias como la estructura y las características del sistema educativo. En España, el debate público en torno a estos temas se ha centrado, en gran medida, en la dispar composición social del alumnado en la escuela pública y la privada, y la creciente pérdida de peso y prestigio social de la primera con respecto a la segunda. En este artículo se ofrecen argumentos para valorar en qué medida responden a la realidad afirmaciones que, en la actualidad, se dan por supuesto, tales como que los centros de enseñanza pública han perdido cuota de alumnado en relación con los centros de enseñanza privada, o que se han vuelto más clasistas porque las familias con más recursos económicos y educativos mandan a sus hijos a las escuelas privadas
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