Hoy en día el transplante de órganos es una práctica habitual e medicina. Para garantizar el éxito a largo plazo del transplante debe inhibirse de forma permanente la respuesta inmune celular específica del paciente, lo que la mayoría de las veces se logra mediante la administración continuada de ciclosporina A. Uno de los efectos adversos de esta inmunosupresión es la frecuente aparición de hiperplasias gingivales. Además, la ciclosporina A puede inducir hipertensión arterial, que a su vez suele tratar con antagonistas del calcio. Esto puede agravar las hiperplasias gingivales existentes. Por lo general, se recomienda extirpar quirúrgicamente estas hiperplasias y a continuación someter al paciente a un tratamiento intensivo. En el caso que presentamos, se pudo reducir notablemente -exclusivamente de forma no quirúrgica- una hiperplasia gingival inducida por ciclosporina en una paciente trasplantado de riñón a través de la eliminación periódica de la placa supra y subgingival y de la mejora de la higiene oral personal.
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