La instalación de los objetos del patrimonio para su conservación y/o su exposición requiere de la intervención de expertos en las distintas especialidades museológicas. La necesidad de un estudio previo del objeto -el conservador- en relación el resto de la colección decidirá qué debe exponerse y cómo; la elaboración del soporte -el instalador- deberá respetar la integridad del objeto; el conocimiento del estado físico-restaurador- también debe intervenir en el proceso de instalación; por último los aspectos estilísticos también deben informar a la hora de la instalación en las vitrinas. La instalación requiere tres etapas: estudio, fabricación e instalación que responderán a las exigencias concretas de cada obra de arte o cada objeto.
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