Billy Wilder es muchas cosas, y la mayoría de ellas ya se han dicho y se han oído en tantas ocasiones que a veces tiene uno la tentación de pensar que muchas de ellas son de su propiedad. Sé que la más rápida y certera descripción del talento de Billy Wilder no es mía, sin de su amigo y dilecto actor William Holden: "Tiene una mente llena de cuchillas de afeitar". Aunque nunca hizo un western, puede presumir de una de las filmografías más anchas y sólidas de la historia de Hollywoood; tiene obras maestras suficientes para empapelar toda una pared del Olimpo; para algunos fue el mismísimo diablo, para otros simplemente Dios. Billy Wilder es un tipo que ha sido capaz de convertir en trío a la pareja de arquitectos de frases geniales del siglo XX: Groucho Marx y Woody Allen.
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