La presencia en Madrid en 1788 del cubano Francisco Arango y Parreño sancionó un proceso de reciprocidad entre España y Cuba que permaneció durante buena parte del siglo XJX. Este estudio nos aproximo a la dimensión social de las actividades de Arango, a partir de su integración en una familia afincada en La Habana pero con presencia y proyección en Madrid y forjador de una red de relaciones y amistades útiles en las altas instancias del poder. Las fuentes documentales provienen del Archivo Histórico Nacional y del Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Madrid
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