El propósito de este artículo es estudiar el contacto / impacto que tuvo lugar en Australia entre aborígenes y europeos, generado por la llegada de la Primera Flota Británica en 1770 y la posterior colonización europea de esas tierras. El trabajo se centra en las actitudes cambiantes de los australianos blancos con respecto a los aborígenes, que pasaron desde la violencia inicial al principio de la colonización, al paternalismo y sentimientos protectores que caracterizaron los primeros años del siglo XX. Finalmente se analiza la política de asimilación e integración forzosa asumida en el período que se extiende entre las décadas del 40 y el 70 de este siglo
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