Se considera resistencia como la capacidad de un patógeno para sobrevivir a niveles letales de un fungicida o bactericida. Sin embargo, hay que distinguir la resistencia innata, que es inherente a un patógeno que nunca fue sensible, de la resistencia adquirida que es la capacidad de un patógeno para sobrevivir a niveles de fungicida o bactericida que previamente le resultaron letales.
Los mecanismos de la resistencia son muy diversos y pueden ser ocasionados por una disminución de la permeabilidad celular al producto, destoxificación bien sea por modificación química o por inmovilización, o por una disminución de la afinidad de dicho producto por la diana celular.
También puede ocurrir que el cambio en el patógeno comporte la superación mediante una nueva ruta metabólica de la etapa bloqueada, o que se compense el efecto inhibitorio mediante una mayor producción de la diana celular inhibida. Sin embargo, los productos no inducen resistencia sino que seleccionan una población del patógeno que ha mutado o adquirido dicha capacidad mediante intercambio genético
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