A partir de 1695-96 la monadología de Leibniz adquiere un fuerte carácter energético y biológico que lleva al filósofo hasta extremos nunca alcanzados por otros autores. En esta metafísica biológica, la doctrina de los archei de J. B. Van Helmont y sus sucesores, F. M. Van Helmont y Lady Conway, juega un papel mucho más profundo de lo que el filósofo nunca quiso admitir: donde materia y espíritu se encuentran
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados