Opción por un mundo marginal y marginado.
Tras un proceso degenerativo constante, el potencial humano se ha visto muy reducido en nuestro mundo rural.
En una población envejecida, donde los problemas son de tipo afectivo, las mujeres son hoy la mayor esperanza de cambio.
Las acciones que se demandan han de responder a satisfacción de necesidades relacionales, mejora de la autoestima, a potenciar el encuentro y debate; a fomentar nuevas iniciativas; a concienciar a la población de que nosotros somos lo mejor que tenemos.
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