Este artículo presenta una reflexión acerca de algunos rasgos que pueden otorgarse a la enseñanza de la filosofía en tiempos de reforma educativa. Tras señalar algunos rasgos negativos de la actual situación educativa, se proponen cuatro direcciones para pensar nuevas formas de enseñar filosofía: analizar atmósferas, ejercitar la ascesis y el rigor del concepto, dominar los instrumentos de la investigación filosófica y elaborar ensoñaciones. Todos estos elementos desembocan en una tarea que constituye su denominador común: la enseñanza de la filosofía debe llevar a la formación de una sensibilidad conceptual.
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